Ejercicios prácticos para la hemiplejia: etapa flácida

hemiplejia

Tras sufrir un accidente cerebrovascular, una de las secuelas más comunes es la hemiplejia, ya sea parcial o completa.

La hemiplejia afecta mucho al paciente, no solo en la imposibilidad de realizar distintas acciones como la del caminar o asearse por si solo, además le influye duramente a nivel psicológico, con el pensamiento recurrente de que ya no puede valerse por si mismo.

Preguntas frecuentes como, ¿es posible mi recuperación?, ¿es para toda la vida?, ¿cuánto tiempo tardo en recuperarme?, inevitablemente son planteadas por el paciente y familiares. Lo importante es conocer que la hemiplejia tiene tratamiento, siendo su principal objetivo lograr que el paciente pueda ser lo más independiente posible en su día a día. Lograr la mayor calidad de vida posible.

terapia hemiplejia

La constancia diaria y la dedicación, son armas secretas para una pronta recuperación, así como una atención temprana del paciente. Por ello es importante recurrir a especialistas terapeutas lo antes posible, para que así que planteen rutinas de ejercicios y una evaluación de la secuela.

Para ello, es necesario conocer las distintas fases o etapas, por la cual hay que evaluar la situación actual del paciente.

A la hora de establecer las actividades para cada fase, el experto partirá de características como la edad del paciente, su estado de forma, y por supuesto, en como se ha visto afectado su cuerpo y sus funciones a consecuencia de la hemiplejia.

Fase inicial. Etapa flácida

Un accidente cerebrovascular produce un cambio completo y brusco, al cual el paciente no tiene tiempo para adaptarse. Está confundido y desorientado, y en ambos lados de su cuerpo presenta diferentes sensaciones. Para decirlo de algún modo, se encuentra dividido en «dos mitades».

Como no hay equilibrio ni apoyo del brazo del lado afectado, el paciente tiene gran temor a caerse hacia ese lado, lo que aumenta la espasticidad; incluso las personas normales se ponen rígidas por miedo a caerse. Todo ello reduce a la negación del lado afectado por parte del paciente y a una orientación completa hacia el lado sano, un efecto que debe ser contrarrestado en el tratamiento y no reforzado.

La terapia que se inicia en las primeras etapas debe ayudar al paciente a soportar peso sobre el lado afectado y a aprender a hacer equilibrio sobre ese lado al sentarse y pararse. También debe ayudar a trabajar la función bilateral de brazos y tronco, para posibilitar el interjuego requerido del lado sano con el lado afectado.

La etapa inicial se descubre poco después del inicio de la hemiplejia y dura desde algunos días hasta varias semanas, e incluso más. El paciente no puede mover el lado afectado y, a menudo, no aprecia que tiene un brazo o una pierna de ese. Ha perdido los patrones anteriores de movimiento y, al principio, incluso los del lado sano son inadecuados para compensar la pérdida de actividad del lado afectado.

Debe ahora de utilizar su lado sano de forma diferente y no sabe inmediatamente como hacerlo. En esta etapa no existe ninguna restricción del rango articular a los movimientos pasivos del lado afectado. Si bien puede no tener aun signos de espasticidad, se puede observar retracción escapular con cierta resistencia al movimiento pasivo de la cintura escapular hacia adelante. Los dedos y la muñeca pueden estar ligeramente flexionados y, con la extensión pasiva y rápida, se puede percibir cierta resistencia.

También se puede presentar cierta resistencia a la supinación completa del antebrazo y de la muñeca, cuando se afectúa con el codo extendido. Los primeros signos de espasticidad se sienten cuando se afectúa la dorsiflexión del tobillo y los dedos del pie con la cadera y rodilla en extensión, y en algunos casos se presenta una resistencia leve a la pronación del pie.

En las primeras etapas, el cuidador desempeña un papel fundamental en la rehabilitación del paciente, especialmente mientras permanece confinado en la cama o en la silla, necesitando muchos cuidados. En este momento es posible cometer errores en la forma de manejarlo, que puedan tener un efecto desfavorable sobre las posibilidades futuras de tratamiento y rehabilitación. Ubicando y manejando al afectado en forma adecuada se puede prevenir un aumento exagerado de la espasticidad, al igual que las contracturas, el dolor de hombro e incluso el rechazo del lado afectado.

Cambios de posición de el paciente hemipléjico

Brazo y cabeza

Posición en la cama: paciente recostado sobre la espalda.

Para prevenir la retracción del hombro: colocar el brazo estirado a lo largo del cuerpo sobre un almohadón algo más alto que el tronco. Colocar la mano estirada sobre el almohadón o mejor, si es posible, supinada contra el borde externo del almohadón.

hemiplejia postura en cama 1

Es muy importante colocar la cabeza lateralmente hacia el lado sano, y el hombro afectado sobre el almohadón lo más hacia adelante posible.

Pelvis y pierna

Se necesitan diferentes posiciones para los pacientes con espasticidad extensora o sin ella.

Pacientes con tendencia flexora de la pierna y ausencia de tono extensor

Estos pacientes se mantienen más flácidos que espásticos durante más tiempo después de un ACV grave.

La tendencia flexora es peligrosa para la rehabilitación. Si se permite el establecimiento del patrón flexor y se desarrollan contracturas, este tipo de paciente no tendrá un tono extensor suficiente para permitirle levantarse, ponerse de pie o caminar.

hemiplejia postura en cama 2

Por lo tanto, se tiene que prevenir las contracturas flexoras de la cadera y rodilla, las ulceras por compresión de la pierna y la supinación del pie.

Su posición en la cama tiene que ser recostada sobre el dorso. Se coloca un almohadón o una bolsa de arena debajo de la pelvis del lado afectado para elevarla (para evitar la retracción pelviana). El almohadón debe ser lo suficientemente largo como para apoyar la cara externa del muslo. Ello impide la rotación externa de la pierna, no obstante, no debe ir más allá de la posición media, es decir, producir rotación interna. Si ocurre demasiada extensión o supinación del tobillo se puede colocar una tabla contra el pie para permitir la dorsiflexión y la pronación.

hemiplejia postura en cama 3

Pacientes que desarrollan espasticidad extensora al inicio

Esta les permitirá ponerse de pie, pero impedirá la flexión de la rodilla al caminar. El paciente tiende a retraer la pelvis y esto produce una rotación externa excesiva de la pierna.

Su posición en la cama no siempre debe estar sobre su espalda, sino que debe aprender a recostarse sobre el lado sano y, también, sobre el lado afectado.

Al igual que en el apartado anterior, apoyar la pelvis y elevarla hacia delante con una bolsa de arena o un almohadón. Para evitar la espasticidad extensora excesiva, el paciente necesita poyo debajo de la rodilla por medio de un pequeño almohadón de espuma de goma, con la rodilla ligeramente flexionada. No se debe colocar ninguna tabla contra el pie, ya que presionará contra ella con los dedos.

Ejercicios en la primera etapa flácida

Rotación del decúbito dorsal al decúbito lateral

Una de las primeras actividades que se debe de trabajar con el paciente es la rotación hacia ambos lados.

El decúbito supino, o decúbito dorsal, es una posición anatómica del cuerpo humano que se caracteriza por:

  • Posición corporal acostado boca arriba, generalmente en un plano paralelo al suelo
  • Cuello en posición neutra, con mirada dirigida al cenit
  • Miembros superiores extendidos pegados al tronco y con las palmas de las manos hacia arriba
  • Extremidades inferiores también extendidas con pies en flexión neutra y punta de los dedos gordos hacia arriba

En consecuencia, el paciente no debe permanecer siempre en decubito dorsal, sino que debe de aprender pronto a utilizar  el tronco, es decir la cintura escauplar y la pelvis, para rotar y ubicarse en decubito lateral durante algu tiempo del dia.

Preparación del paciente para sentarse y pararse

El siguiente ejercicio deben de preparar al paciente para sentarse desde el decúbito supino, pasando por el decúbito lateral y desde ahí a la estación de pie.

Ejercicio de movilización escapular

A pesar de que no todos los pacientes que sufren un ACV presentan déficit motores semejantes, en muchos de ellos podemos encontrar alteraciones similares. Las lesiones originadas en el sistema nervioso central frecuentemente provocan problemas o anulan la conducta motora.

Alteraciones como una menor frecuencia de activación neuronal, dificultades en la secuenciación y coordinación de movimientos, disminución de los impulsos motores y/o trastornos sensitivos van a repercutir significativamente en el desempeño funcional de la extremidad superior afectada. Esta situación en que se encuentran los músculos y las articulaciones en la hemiplejia se debe a la falta de regulación de las influencias que provienen del encéfalo, lo cual provoca una desorganización de los mecanismos neurológicos para el control de la postura, del equilibrio y los movimientos.

En las etapas iniciales de la hemiplejia, se desarrolla una disminución del tono muscular o flacidez en el hemicuerpo afectado. El paciente no puede sentir ni mover las extremidades. La mano y los dedos se flexionan y la cintura escapular se retrae y se deprime.

Las alteraciones de la extremidad superior son frecuentes en los pacientes que padecen hemiplejia que han sufrido un accidente cerebrovascular. Estas alteraciones pueden desencadenar en fijaciones articulares, deformidades permanentes, dolor y limitaciones de la funcionalidad. El adecuado tratamiento en las primeras etapas y una correcta instrucción y supervisión pueden evitar trastornos secundarios y favorecer la recuperación de forma gradual de estos pacientes.

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